Aunque Alejandro Giammattei fue absuelto por un tribunal, el llamado “caso Pavo Real” podría ser un elemento recurrente para detractar su imagen, señala el coronel Mario Mérida, quien afirma que pese a esto, el panorama que se presenta ante el futuro gobernante será mucho más complicado que enfrentar acusaciones por un caso juzgado.

Roxana Orantes Córdova

Hace unos días, un tribunal suizo impuso 15 años de prisión a Erwin Sperisen, director de la Policía Nacional Civil (PNC) y único de los señalados por el caso Pavo Real que fue condenado a la cárcel.

Carlos Vielmann, ex ministro de Gobernación, enfrentó más de un juicio por el mismo caso (lo cual es ilegal en todo el mundo). Aunque la Audiencia Nacional de España evidenció las múltiples irregularidades de la acusación y lo absolvió en agosto de 2018, dos meses después fue nuevamente capturado en Guatemala para finalmente resultar absuelto.

Giammattei, quien dirigía el Sistema Penitenciario, fue absuelto en 2012 y desde que resultó electo presidente, diversas opiniones en redes especulan que sus enemigos políticos podrían utilizar el tema para reabrir las acusaciones y pedir un antejuicio en su contra, con el fin de defenestrarlo.

Esto es poco probable, puesto que ya fue absuelto, afirma Mérida, quien añade que, además de los comentarios negativos por un caso ya juzgado, el mandatario electo se prepara para asumir la presidencia en un contexto que, a decir de Mérida, requerirá toda la atención del nuevo gobierno, puesto que en el ambiente se percibe “un olor a gas tan fuerte que en cualquier momento la chispa de un cigarro podría provocar una explosión.

“Le urge tener un abogado del diablo”: Mérida

Existe un sinnúmero de variables que podrían tener mucho más peso para el próximo escenario político, señala Mérida. “En primer lugar, el tema de la energía eléctrica. Se habla de aumentar el costo por kilovatio y al mismo tiempo, existen 360 mil personas sin acceso al servicio”.

Esto podría originar un foco de descontento que si se suma a la imposibilidad de cumplir las exigencias de los sindicatos de Educación y Salud, debido a que deberá funcionar con el Presupuesto 2019, indica.

“Al mismo tiempo, Giammattei llega al poder en un contexto donde las cortes son de facto. Y a esto se le sumarán las elecciones de magistrados del Tribunal Supremo Electoral, con un Congreso donde el partido oficial tendrá una bancada evidentemente débil, con poca fuerza para integrar la Junta Directiva frente a la Unidad Nacional de la Esperanza UNE)”.

Recientemente el embajador estadounidense se reunió con Mynor Melgar (ex fiscal del caso Gerardi). El tema fue la justicia transicional, actualmente en ofensiva contra militares jubilados. Levantar este tema podría reducir la imagen de los militares que Giammattei tendrá en el gabinete, comenta.

Es poco probable que se cancele la UNE, que se avizora como la bancada más numerosa y orgánica en la próxima legislatura, donde “los representantes de izquierda podrían hacer alianzas con social cristianos i socialdemócratas”, señala el entrevistado.

Giammattei necesitará un “abogado del diablo” para prevenir diferentes focos de ingobernabilidad que acechan a su próxima administración. “No necesita quien le hable al oído. “Es un riesgo que quienes detentan el poder se presten a tomar decisiones con base en los consejos de quienes les hablan al oído”, enfatiza.

Por el contrario, el mandatario debiera contar con un equipo que desde ahora estuviera trabajando en el análisis de casos como los de Chile, Ecuador, Bolivia y México, donde con el argumento de que vale más proteger la vida y evitar la violencia, AMLO realizó una acción que pareciera ser un estímulo a los carteles sudamericanos que transportan droga hacia México y EE.UU”, comenta.

A criterio del ex director de Inteligencia militar, Giammattei necesita un petit comité para analizar aspectos de inteligencia estratégica. “El gabinete de ministros deberá evaluar si tiene capacidad para cumplir las promesas de campaña. Deben recordar que el presupuesto para ejecutar proyectos del gobierno podría llegar a sus ministerios hasta febrero o marzo, lo que limitará la actuación de varias carteras”.

Y esta espera de los fondos, afecta negativamente los llamados “primeros cien días de gobierno”, que sirven de balance entre la sociedad y las promesas de campaña. Sumándose a todas las variables mencionadas por Mérida, está la probable oposición de “todas las ONGs a las que el Congreso retiró el presupuesto”.

Además, habrá que esperar a que el gabinete que asuma esté integrado por las personas que ya fueron anunciadas, porque podrían cambiar, menciona.

El papel de los medios será otra variable que podría incidir. Según Mérida, hasta ahora la prensa ha sido benévola porque “levantar” la imagen de Giammattei es útil para defenestrar la de Jimmy Morales. Pero eso no implica que cuando el electo asuma, pueda convertirse en el blanco de las críticas. “Los medios deben hacer su trabajo”.

“La situación podría compararse con algo algo como caminar entre brasas tratando de pisar sobre los carbones apagados”, dice Mérida. Y en este escenario que se avecina, los adversarios del gobernante podrían usar el caso Pavo Real, que no por estar superado legalmente, dejará de ser una muletilla para cuestionarlo, además de su carácter volátil”, concluye.

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