Estado de sitio en municipios de cinco departamentos y duelo en el Ejército es el resultado del incidente ocurrido el 3 de septiembre. El Coronel Oscar Pérez, vocero del Ejército, narra que los militares fueron atacados con saña. César Montes, dirigente de una fundación a la que pertenecen los comunitarios, asegura que estos fueron provocados.  

Roxana Orantes Córdova

¿Colaboradores del narcotráfico o campesinos en condiciones paupérrimas que se asustaron al creer que los iban a desalojar? Este es el principal cuestionamiento de un hecho que se complica cuando se vislumbran algunos elementos de lo sucedido ayer en Semuy 2, una comunidad articulada por la Fundación Turcios Lima que fundó César Montes, comandante de la guerrilla desde la década de los sesenta.

El hecho, sumamente sangriento y en el que se observa un ensañamiento especial contra los militares, ha motivado diferentes comunicados y pronunciamientos. La Cámara de Industria de Guatemala (CIG), que indica:

“Actos de violencia como este no pueden quedar sin esclarecimiento y tampoco pueden seguir sucediendo, pues entorpecen el desarrollo económico y social de las comunidades y de todo el país”.

Naturaceites, la empresa que opera en la región y según César Montes habría otorgado 110 lotes para vivienda a los vecinos de Semuy 2, también emitió un comunicado de prensa, en el cual exhorta al Estado a tener presencia permanente en esa localidad, que Montes describe como un lugar donde no hay presencia estatal, lo que permite la actividad de los narcotraficantes.

Según el Coronel Pérez, vocero del Ejército:

“El sistema de radar del Ejército alertó sobre una traza que indicaba el vuelo de una avioneta en el área, por lo que se alertó a las fuerzas de mar de la zona y se designó a una patrulla integrada por un oficial y ocho soldados para que buscara el rastro de esa avioneta”.

Pérez menciona que al desembarcar en la ribera de la playa cercana a la comunidad, los soldados fueron rodeados por unas 30 personas, en su mayoría mujeres, ancianos y niños armados con palos y machetes. En un segundo círculo, alrededor de estas personas, había un grupo de unos 200 hombres con armas de fuego.

“Usaron como escudos humanos a las mujeres y niños, que quedaban en medio del fuego. El oficial les ordenó no disparar y cuando les dijo a sus hombres que entregaran las armas, los comunitarios les dispararon, en primer lugar al oficial. La población se lo llevó a él y a otros dos soldados fallecidos, hacia la escuela de la comunidad. A uno de los militares le deshicieron el rostro a balazos. Se ensañaron con ellos”.

“En este momento hay tres fallecidos, cuatro rescatados y se ignora el paradero de dos soldados”, comenta.

Según recuerda, no es la primera vez que en el área suceden incidentes similares. “En esa región hay más de 15 pistas de aterrizaje ilegales. En 2017 aterrizó una nave y también se dio un enfrentamiento armado entre fuerzas del orden y pobladores. En aquella nave había más de Q 1 millón. En la zona operan grupos que apoyan a narcotraficantes y a la extracción ilegal de jade”, señala.

Dos perspectivas diferentes del mismo hecho

“Secuestraron, asesinaron e impidieron a las fuerzas de seguridad cumplir con su deber. Cualquier persona que salga en defensa de estos delincuentes, está defendiendo a los narcotraficantes”, expresa Ricardo Méndez Ruiz, presidente de la Fundación Contra el Terrorismo (FCT).

En el otro extremo del espectro ideológico, el dirigente del Comité para el Desarrollo Campesino (CODECA), Mauro Vay, duda que se trate de una acción para apoyar a los narcotraficantes y asegura:

“Es una estrategia del gobierno para reprimir a la población y saquear las minas. Solo hay que ver el mapa de los municipios y departamentos donde impusieron el Estado de Sitio: es donde hay explotaciones mineras y resistencias comunitarias”.

Hablando con Montes, jefe de la Fundación Turcios Lima

La Fundación Turcios Lima es una organización que, según un artículo de Relato GT, agrupa a 13 batallones y 11 mil efectivos que constituirían una amenaza en las Verapaces, según el texto mencionado.

En el mismo artículo se califica a Montes como “guerrillero trasnochado, septuagenario irreverente y secuestrador confeso” que “no se rinde”. Para sus admiradores, César Macías (su nombre legal), es un mítico guerrillero similar al argentino Ernesto Guevara (Che).

Para los periodistas que se acercan a entrevistarlo, Montes (o Macías), puede ser es un hombre irascible y poco tolerante, quien eleva el tono de voz, aunque el diálogo se realice por teléfono.  En ciertos momentos, Montes habla de sí mismo en tercera persona.

Aunque niega enfáticamente cualquier cercanía con el “comunismo”, en su página no oculta su admiración por Fidel Castro y otros líderes comunistas latinoamericanos. Y en la fundación que dirige, hay una agrupación infantil llamada “pioneros”, tal como se llama la organización infantil del Partido Comunista de Cuba y se llamó la organización infantil homóloga del comunismo soviético.

Uno de los términos que suele endilgar a quienes no comparten su ideario es “idiota” o “imbécil”. Usó esta palabra en el texto citado, de 2007, y lo repitió hoy, en entrevista telefónica con Perspectiva, que se transcribe a continuación.

Es una sorpresa que sea usted quien responde el teléfono de la fundación. Cuénteme, ¿qué pasó en el Estor?

No tengo por qué esconderme. Siempre he dado la cara. Semuy 2 es la comunidad donde se dio el incidente. Consta de 110 lotes para vivienda, entregados por la empresa Naturaceites a la comunidad. No se trata de invasores, sino de personas que han vivido ahí toda la vida, hace centenares de años. Por primera vez, hace cuatro años, se inició un proceso de regularización de las tierras.

Se dice que los comunitarios “interpretaron que se trataba de un desalojo”, ¿por qué podrían pensar esto, si no están ocupando tierras ajenas?

Los han amenazado continuamente con el desalojo, viven en constante incertidumbre y temor. En esa región, el Estado brilla por su ausencia y los narcotraficantes hacen lo que quieren.

¿Es cierto que la población secuestró y asesinó a los soldados?

No hubo secuestrados ni retenidos ilegalmente. Los soldados fueron rodeados por unas 200 personas. Entregaron sus armas. Cuando comenzaron a disparar, los campesinos los repelieron con palos, piedras y machetes. No hubo retenidos. Les quitaron las armas, los llevaron a la escuela y los mataron.

¿Estas personas pertenecen a la fundación que usted dirige?

Sí son de la Fundación Turcios Lima. Es una organización muy disciplinada, pero no un grupo paramilitar. Marchan, como marchan los bomberos, los scouts y otros grupos. Se llaman batallones, pero son batallones de productividad, la paz y la dignidad del pueblo kekchí.

¿Qué hace esa fundación?

Hace 23 años estamos construyendo la paz y nuestra presencia en la zona ha contribuido con ello. Con Inversiones Pasabien tenemos una excelente relación.

¿Cuál es su comentario sobre la muerte de los soldados?

Lamentamos el incidente. César Montes coordinó la entrada de las autoridades a la zona, para recuperar los cuerpos. Nadie forma guerrillas. Todo lo que se está comentando en las redes y mencionan algunos medios, en especial cierta radio, es parte de la “campaña para idiotas chapines”, como dice un amigo mío, senador estadounidense.

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