El juicio contra el ex ministro Carlos Vielmann tiene todos los indicios de ser una venganza, afirma el abogado Jorge Herrera, quien enfatiza en las incoherencias de los testimonios pronunciados por los reos. Para Manfredo Marroquín, de Acción Ciudadana, es importante que se juzgue a funcionarios implicados en “limpieza social”. En tanto, Mario Mérida señala que el tema abona en la ingobernabilidad y polarización, poco antes de que inicie el año electoral.

Roxana Orantes Córdova

El 26 de noviembre, la juez de Mayor Riesgo A, Claudette Domínguez, ligó a proceso por ejecución extrajudicial a los ex agentes de la Policía Nacional Civil (PNC),  Stu Velasco, Axel Martínez, Víctor Ruiz y Francisco Guarcas.

El ex viceministro de Gobernación, Kamilo Rivera, se encuentra prófugo por el mismo caso, mientras el ex ministro Carlos Vielman fue ligado a proceso por el delito de tortura.

Inicialmente, se intentó juzgar a Vielmann por ejecuciones extrajudiciales, pero resultó demasiado obvio que se estaba violando el principio llamado Non bis in ídem: nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa, han dicho varios juristas al referirse al tema.

El derecho a no ser juzgado dos veces está consignado en la Constitución de la República de Guatemala y además, es uno de los principios básicos de los derechos humanos en el mundo.

Vielmann fue absuelto por un tribunal español en 2017, por lo que no puede volver a ser acusado del mismo crimen. Pese a esto, la juez consideró que existe un nuevo delito: la supuesta tortura contra algunos de los reos recapturados por la fuga de 19 criminales de alta peligrosidad que escaparon de la cárcel llamada “el Infiernito” cuando Vielmann era ministro.

El abogado Jorge Herrera asegura que se trata de una venganza y añade que el mensaje de este hecho es: “si no logramos meterlo preso por ejecución extrajudicial, hagámoslo por el delito de tortura”. Increíblemente, la juez lo logró, aunque no hay sustento para vincular al ex ministro con ese delito. Hasta el momento, no se han evaluado pruebas científicas que respalden los señalamientos, porque solamente cuentan con testimonios de los reos, dijo.

Mientras el Ministerio Público (MP), mantenga la persecución ideológica no es posible hablar de justicia, comenta el abogado, quien narra que fue testigo de un allanamiento contra la vivienda de un militar retirado que tiene 87 años y padece cáncer.

“Fue acusado de una violación agravada, que supuestamente se habría cometido en Quetzaltenango, mientras él se encontraba en la capital. Fue increíble ver a los fiscales de la fiscalía de Derechos Humanos del MP llegar ataviados con pantalones tipo comando, camisetas con la imagen del “Che” Guevara y boinas. No le dijeron que sería ligado a proceso y capturado en el momento. Es decir, durante todo el tiempo que duró el allanamiento, el acusado no tuvo un defensor cerca. Es de esperarse que esta persecución selectiva e ideologizada termine con la debacle del MP-Feci”, afirma.

Según Herrera, la Cicig eroga diariamente Q359, 402 y pese a ello, no ha reportado avances en los casos contra el crimen organizado. “Debieron iniciar investigando la corrupción interna en el sistema de justicia y en lugar de ello, se aliaron con varios funcionarios judiciales”, concluye.

Manfredo Marroquín, presidente de Acción Ciudadana, considera significativo que se juzgue a funcionarios que hayan cometido delitos. Según dice: “es un caso emblemático por el tipo de delitos que se juzgan, donde las autoridades que deben velar por la seguridad y el orden están acusadas de conformar grupos de exterminio para limpieza social”.

Entretanto, Mario Mérida afirmó: “Considero que es un tema de carácter mediático para la nueva administración del MP, como cierre del año. El desenlace no tiene un impacto contra la delincuencia, no influye en la modificación de conductas, pero sí en el campo político porque abona en la ingobernabilidad y polarización”.

Imprecisiones, confusiones y testigos con claros intereses

Hace tres años, Stu Velasco fue juramentado como subdirector de la PNC. Su carrera de varios años ha sido calificada como “intachable” más de una vez por Adela Camacho, ex comisionada de la reforma policial.

Sin embargo, en octubre recién pasado Velasco fue capturado y señalado de integrar un comando que habría cometido ejecuciones extrajudiciales cuando Carlos Vielmann era ministro.

En su primera declaración, el ex subdirector de la PNC responsabilizó a la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) y a la Cicig de su seguridad. Según dice, la detención y las acusaciones son una respuesta a que, hace tres meses, se negó a acudir a la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU), a “hablar bien de la comisión”.

En un audio reciente, de la segunda audiencia, Velasco señaló que una de las testigos en su contra no lo reconoció. “No se valora prueba. Las fotos no correspondieron con el reconocimiento de la testigo”, dijo.

Ya se ha señalado que, según el criminalista y criminólogo Eddy Morales, los testigos deben ser cuidadosamente analizados antes de considerar su testimonio. En el caso de los ex secuestradores de las bandas más peligrosas, su credibilidad no puede ser confiable, asegura.

En cuanto a la testigo Mirna Jeannette Flores, propuesta por la Feci, no es idónea, dice la defensa de Vielmann. Según el noticiero El Vigilante, Flores fue destituida de la PNC por corrupción y fue (o es), pareja de Daniel Rivas, prófugo por un caso de tumbe de droga en el Bulevar Buganvilias. Aparentemente, la ex agente intentó obtener beneficios para Rivas a cambio de su declaración, pero únicamente logró salir del país con apoyo de la Cicig, y presentó su declaración como anticipo de prueba, porque “temía por su vida”.

Según Flores, ella fue secretaria del Plan Gavilán y conocía todas las interioridades en las que operaba. Sin embargo, en el audio grabado, le preguntaron quién dirigía esta estructura paralela, a lo que respondió: “no puedo decir exactamente”.

Otro aspecto que genera dudas y para el abogado Herrera resulta absurdo, es la declaración del reo  Marco Tulio López y López, quien aseguró que había sido golpeado por Vielmann “en el estómago y en el pecho”, el 23 de octubre de 2005, en Escuintla, y afirmó que el ministro había dicho que era “hora de darle una calentadita”.

López y López fue miembro de la banda de secuestradores Los Pasaco, que solía mutilar a sus víctimas y enviar partes de los cuerpos a los familiares. A esa banda se le atribuye el secuestro de la señora Isabel Bonifasi de Botrán, en 1996 y su asesinato en 1997, aunque su familia había pagado el rescate.

La señora Bonifasi tenía 71 años y fue estrangulada. Además, presentaba signos de desnutrición, informaron los diarios de la época. Dos de los criminales fueron condenados a muerte por inyección letal, pero poco después, en el país se eliminó esa práctica y al resto de secuestradores se les impusieron penas de 50 años inconmutables.

Para el delito de secuestro no aplica la reducción por buena conducta, indican los abogados. Sin embargo, dos de los secuestradores y asesinos que testificaron contra Vielmann en España están libres: Nelson Rodríguez y Carlos Bendfelt.

Julio García Palacios, otro de los que señalan a Vielmann de torturarlo, aseguró que “durante cuarenta minutos” lo golpeó y se puso de pie sobre él. El abogado Herrera narra que uno de los testigos afirma que “reconoció” a Vielmann. Sin embargo, también aseguró que le habían vendado los ojos.

Marco Tulio López y López, quien ahora señala a Vielmann  de torturarlo, habló con los fiscales de la Feci Roberto Paz y Norman Sagastume en 2013. En el audio que ha circulado en redes, y tiene muchas características de ser real, se escucha a los dos fiscales intentando inducir a López para que señale a Erwin Sperisen de haberlo torturado.

“Torturarme, torturarme no me torturó”, dijo en aquella ocasión, cuando se escucha a los fiscales decirle que quieren conocer lo que él desea. Claramente, López pide reducción de pena y apoyo económico, a lo que uno de los fiscales le dice que ese aspecto corresponde a la Cicig.

“Sería mala onda decir que me pasó algo que no pasó. Pero si me ponen por escrito su ofrecimiento, hasta de más hablo”, dijo el actual “testigo estrella” contra Vielmann.

Aunque el MP asegura que si el audio fuera auténtico se produjo en otro contexto, la realidad es que el cinismo y la negociación patentes en esa grabación, así como la identidad de los dos fiscales, son evidentes. Y esto se presta a especular que lo testificado recientemente contra Vielmann, podría ser una nueva edición de lo que se intentó que López testificara contra Sperisen.

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