El XI Informe Anual de Labores de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), ha motivado algunos cuestionamientos de ciudadanos que opinan en las redes sociales, por la mención que el informe hace de “los llamados net centers”, que según esa comisión, tienen como tarea “desacreditar los avances en la lucha contra la corrupción y amedrentar a aquellos que la impulsan”. Rodrigo Polo, con más de 12 mil seguidores en su cuenta de Twitter, afirma que según los criterios del informe mencionado, cualquiera que cuestione a la Cicig puede ser considerado miembro de un net center.

Por su parte, el presidente de la Fundación contra el Terrorismo Ricardo Méndez Ruiz, quien ha sido columnista en varios medios de comunicación, considera que el informe atenta contra la libertad de expresión y es solo otra muestra de la decadencia de una entidad internacional cuyo tiempo en Guatemala llega a su fin.

Redacción

El XI informe de labores de la Cicig analiza “el alcance de los net centers”, indicaron medios de comunicación cuando el documento fue divulgado. Según el texto, en 2016 los medios dieron amplia difusión a “la lucha contra la impunidad y la corrupción, así como a las reacciones de ciertos sectores frente a los avances de esa lucha”.

Sin embargo, añade, existe preocupación “nacional e internacionalmente”, sobre la presión “política y financiera” sobre los medios y la seguridad de algunos periodistas que sufrieron amenazas e intimidaciones. El informe citado enfatiza en la importancia de un periodismo “libre e independiente” como garante para la “construcción de una cultura democrática”.

Como contraste a esta defensa de la libertad de expresión y el rigor periodístico, el capítulo siguiente del informe adopta una actitud que puede calificarse como maniquea, en tanto sataniza a cualquiera que ose criticar o siquiera cuestionar la labor del ente internacional.

Si el informe referido se llegara a concretar en medidas coercitivas, un sector de la ciudadanía que no es afín a la Cicig y sus acciones, en el ejercicio de su derecho a la libertad de pensamiento y opinión, podría ser censurado e incluso perseguido, considerando que en el documento se menciona la existencia de net center que actúan como “grupos anónimos” y “estructuras”.

Según la Cicig, las interacciones entre los miembros de net center: “generan sesgo en las redes sociales, que se convierten en los primeros resultados que una persona en cualquier parte del mundo encuentra al buscar información sobre Cicig o la lucha contra la impunidad y corrupción”.

Sin embargo, en la misma página del informe, la comisión mencionada afirma que seis de cada diez usuarios “que hablan de la comisión, se expresan en lenguaje positivo”.

Si la inmensa mayoría de los usuarios de redes se expresa a favor de la Cicig, cabe preguntarse a qué se debe la preocupación que esta comisión externa ante un ente tan difuso como los net center, de los que solamente se menciona que son estructuras y grupos anónimos, pero no se da ningún elemento para detectarlos.

Por ejemplo, se menciona: Los usuarios de esas cuentas pueden ser: personas reales, instituciones reales, perfiles de personas falsos, perfiles de instituciones ficticias, usuarios con nombres y fotografías robados de personales reales.

Es decir, casi cualquiera que critique a la comisión internacional, a Thelma Aldana o sus aliados, cabría en esta especie de definición sobre los net center. Y casi cualquier ciudadano que, en broma o en serio, haga uso de su derecho constitucional a la irrestricta libertad de expresión, podría resultar vinculado en una especie de “grupo clandestino o estructura paralela”, ser investigado e incluso llevado ante la justicia por formar parte de un grupo criminal, cuyo crimen sería cuestionar, criticar o burlarse de una entidad que ha dado lugar a muchas de estas actitudes, señala Ricardo Méndez Ruiz.

Perspectiva entrevistó a dos de los críticos más fuertes de la Cicig para comprender los alcances del informe y las reacciones de quienes no consideran que ese ente haya aportado significativamente en la lucha contra la impunidad en Guatemala.

Rodrigo Polo: “un grupo de ciudadanos que se expresa en línea no es net center”

Honestamente creo que es un distractor, porque no definen los parámetros puntuales de lo que es un net center. Debido a esa ambigüedad puede definirse como “net center” a cualquiera que sea considerado crítico de la Cicig. Esto sería caer en la censura.

Net center es un grupo de personas contratadas y pagadas con el fin de alterar el discurso político alrededor de un tema puntual mediante comentarios, respuestas y opiniones en línea, un grupo que trabaja de forma coordinada monitoreando opiniones y respondiéndolas.

Un claro ejemplo que encaja en esa descripción es el grupo de personas contratadas por el Ministerio de Salud durante la administración de Lucrecia Hernández Mack, quienes no solo pertenecían a SOMOS o Semilla, sino pasaban todo el día en Twitter y Facebook realizando discurso en promoción y defensa de estas agrupaciones políticas.

Asimismo, en defensa de Thelma Aldana, Iván Velásquez, Helen Mack y Lucrecia Hernández Mack. Todos estos ciudadanos que opinaban en redes eran pagados por el Estado en concepto de salarios en el Ministerio de Salud Pública. No hace falta ser un genio para pensar que podrían haber actuado de manera coordinada (es decir, como un net center).

Ahora bien, un grupo de ciudadanos, que ya sea por desagrado o por tener una opinión informada, se expresan en línea, no es un net center. Tendrían que presentar evidencia sólida y tangible, que demuestre fuera de toda duda que los grupos críticos a la Cicig son pagados de una u otra forma por el Estado y coordinados por este, para entonces realizar señalamientos como los que hicieron en su reciente informe.

Méndez Ruiz: un atentado contra la libertad de expresión

El comisionado Ivan Velásquez considera que varias cuentas de internet pueden ser “un brazo de las tácticas que utilizan las Ciacs para garantizarse impunidad”, y asegura que investigarlas es parte del mandato de la Cicig.

Aunque el informe de la Cicig no hace un señalamiento claro sobre quiénes integran esos net center y de qué manera estos se vinculan con los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad, la reacción mediática fue instantánea y en las redes, las opiniones están más caldeadas que nunca.

Muchos de los ciudadanos que han sido calificados como miembros de “net center” por otros ciudadanos que avalan el trabajo de la Cicig, rechazan el señalamiento y afirman que los partidarios de Cicig tachan de corruptos o defensores de la corrupción a todo el que ose cuestionar las acciones de la Cicig.

Méndez Ruiz afirma: “no me cabe duda de que el pronunciamiento de Velásquez respecto a la Cicig y lo que la gente opina en las redes sociales es consecuencia de lo obnubilado que está, como consecuencia de la persistente adulación de un grupo de personas que lo rodean, quienes han hecho gala del más descarado servilismo. La declaración es un abuso contra el artículo 35 de la Constitución Política de la República, que garantiza la libre expresión”.

Según Méndez Ruiz, el titular de la comisión considera que las críticas en contra de su trabajo son emitidas por personas al margen de la ley, pero en ningún momento mencionó las publicaciones en redes de quienes favorecen a la Cicig, que van “desde las mes educadas hasta amenazas de muerte y señalamientos contra familiares de quienes cuestionamos a la Cicig, aunque muchos de nuestros familiares no tienen nada que ver con nuestra actividad. Yo quisiera que regrese, para ver cómo lo capturan y lo deportan. Es un aprendiz de dictador que no tiene nada que hacer en Guatemala”, concluye.

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