La primera ministra británica, Theresa May, luchaba el lunes para mantener el control de la salida británica de la Unión Europea, mientras algunas voces de su partido pedían su dimisión y el Parlamento maniobraba para arrebatar el Brexit al gobierno.


En uno de los momentos más importantes para el país en al menos una generación, los políticos estaban inmersos en una vorágine y, casi tres años después del referéndum sobre la membresía de Reino Unido en la UE, aún no está claro cómo, cuándo o si se llevará a cabo el Brexit.


En un momento de evidente debilidad de May, sus ministros insistían uno tras otro en que la mandataria sigue al timón y negaban estar implicados o conocer un supuesto complot para exigirle una fecha para dejar el cargo en una reunión de gabinete que comenzó a las 1000 GMT del lunes.

“Se acabó el tiempo, Theresa”, dijo el periódico The Sun, propiedad del magnate de los medios Rupert Murdoch, en un editorial de portada. Según el diario, la única posibilidad de que el Parlamento apruebe el acuerdo de Brexit era establecer una fecha para su partida.

Algunos legisladores pidieron públicamente la salida de May.

Espero que el gabinete le diga a la primera ministra que el juego ha terminado”, dijo a Sky News Andrew Bridgen, un legislador conservador que apoya el Brexit. “La primera ministra no tiene la confianza de su bloque parlamentario. Claramente, no tiene la confianza del gabinete y ciertamente no tiene la confianza de nuestros miembros en el país”, sostuvo.

Días antes de que se cumpla el plazo original del 29 de marzo para el Brexit, ministros y parlamentarios británicos seguían discutiendo de forma pública una serie de opciones, como irse con el acuerdo de May, sin pacto, revocar los papeles de divorcio del Artículo 50, convocar otro referendo o apostar por una relación más cercana con la UE.

May tuvo que aplazar la fecha de salida por la parálisis política en Londres. Ahora Reino Unido abandonará el bloque el 22 de mayo si su pacto es aprobado por el Parlamento. Si no, tendrá hasta el 12 de abril para ofrecer un nuevo plan o decidir si se va sin un tratado.

Funcionarios de la UE creen que el escenario de un adiós no pactado es cada vez más probable. “Estamos preparados para ese escenario”, dijo un funcionario regional describiendo los preparativos de contingencia del bloque.

Reino Unido, que aprobó con un 52 por ciento de los votos la salida de la UE en el referéndum, sigue profundamente dividido sobre el Brexit. Apenas 24 horas después de que cientos de miles de personas marcharon por Londres el sábado para exigir otro referéndum, May convocó a los legisladores rebeldes a su residencia de Chequers, en un intento por encontrar una manera de poner fin al punto muerto.

En la reunión se discutió una variedad de temas, incluyendo si hay suficiente apoyo en la Cámara de los Comunes para traer de vuelta una votación significativa (para su acuerdo) esta semana”, dijo un portavoz de la oficina de May en Downing Street.

Boris Johnson, Jacob Rees-Mogg y Steve Baker asistieron a la cita junto con los ministros David Lidington y Michael Gove, cuyos nombres suenan como posibles sustitutos de May. El domingo se vieron obligados a negar que quieren el cargo.

La primera ministra dijo a los legisladores que renunciará si apoyan su acuerdo de divorcio con la UE -que ya ha sido rechazado dos veces-, según el canal de noticias ITV.

Mientras aumentaban las especulaciones sobre el futuro de May, el Parlamento se preparaba para intentar arrebatar el control del proceso de Brexit del gobierno. Se espera que los legisladores voten sobre posibles formas de continuar el proceso en torno a las 2200 GMT.

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