El domingo recién pasado, Alejandro Giammatei expuso detalladamente sus ideas sobre cómo podría gobernar. Más que un debate, el evento fue la presentación del discurso de Giammattei, debido a la inusitada ausencia de Sandra Torres, quien se excusó de acudir aunque lleva su campaña “a todo vapor”.

Roxana Orantes Córdova

En 2015, Sandra Torres dijo: “quiero pedirle a la población que analice bien su voto, que reflexione. Porque un candidato que no está dispuesto a debatir no debería participar”. El video, proveniente de un noticiero de la época, circula en diferentes redes sociales y evidencia el cambio de discurso de Torres, quien afirma que se abstuvo de asistir al debate porque habría intención de perjudicarla, con base en supuestos sucesos de 2015.

A lo anterior, la Asociación de Gerentes de Guatemala expresó en una nota dirigida a la UNE, que el programa de debates que organizan tiene 41 años de existencia y siempre se han distinguido por la imparcialidad y la ética.

Los dos candidatos, sus debilidades y fortalezas, han sido ampliamente reseñados. Más que una semblanza de las personalidades de ambos, Perspectiva intenta indagar en sus propuestas y la viabilidad que puedan tener, así como algunos aspectos en los cuales ambos coinciden.

El fantasma del fraude enturbia la segunda vuelta

Una activista de Guatemala Inmortal, quien pidió omitir su nombre, señala:

“dos analistas venezolanas dicen que Torres va a tratar de hacer fraude a toda costa. Es importante que los guatemaltecos entendamos esto: aunque salgamos a votar masivamente por Giammatei, igual ella hará fraude”.

Aunque el señalamiento permanece en el ambiente, y cada sábado se suman manifestantes que piden anular la segunda vuelta, analistas coinciden en que esto no sucederá.

Este es el caso de Ricardo Méndez Ruiz, quien dijo a Perspectiva: “quienes llaman a no votar están trabajando, posiblemente sin querer, para Sandra Torres, ya que están minando el voto urbano, que es en donde más fuerte es Giammatei”.

Según comenta, el voto de la derecha debiera inclinarse por Alejandro Giammatei, quien está ubicado en esa opción ideológica, mientras Torres, ex vicepresidente de la Internacional Socialista, es claramente de izquierda. “Ambos representan polos ideológicos opuestos, si bien Giammatei está más cerca del centro que Torres, como se evidencia en la encuesta de Cid Gallup”.

Para Méndez Ruiz, Giammatei representa la posibilidad de que el país no caiga bajo la dirección de un partido afín al Foro de Sao Paulo, que podría perpetuarse en el gobierno con reformas constitucionales. Sin embargo, dijo:

“Preocupa la baja intensidad en la campaña de Giammatei. No sé si se debe a un exceso de confianza o a falta de financiamiento, pero definitivamente no está esforzándose tanto como Torres, lo que preocupa mucho, ya que el nivel de percepción que indica la encuesta le es favorable a ella, y provocaría que gran parte de los potenciales votantes de Giammatei no acudan a las urnas el 11 de agosto”.

Finalmente, comentó, “se debilitó el esfuerzo por la renuncia de los magistrados del TSE, al dividir la protesta repartiéndola también hacia el MP”.

Promesas y buenas intenciones…pero sin respuestas concretas

Asesores legislativos coincidieron en señalar que en el panorama actual se perfila un 51% de votantes. Sobre este porcentaje, se podría sacar la tendencia de la opción ganadora.

Por ejemplo si la capital y cabeceras departamentales salen a votar masivamente, el ganador sería VAMOS, pero si se concreta el “acarreo de votantes”, seguramente el triunfo será para la UNE. El descontento por la oferta electoral es una de las características mostradas por la ciudadanía.

Estos asesores coincidieron en que es imposible afirmar que el voto indeciso se inclinaría por la UNE, tal como concluyeron algunos analistas luego de la encuesta de Cid Gallup. Esto, porque el voto se definirá a partir del posicionamiento que tenga cada una de las dos opciones.

Los votantes no conocen la ideología de estos candidatos. Por ejemplo, Torres puede ser percibida como de derecha porque fue empresaria. Sin embargo, su vicepresidenciable participó en la conformación de Semilla y es muy afín a los demócratas estadounidenses. De hecho, se le menciona como uno de los ministros que Todd Robinson ubicó en el actual gobierno, señaló uno de los asesores consultados.

Empero, independientemente de las ideologías, Torres tiene un antivoto muy fuerte que podría ser contrarrestado por una propuesta contundente de Giammatei. “Sobre todo si le siguen haciendo campaña en contra”, dijo una de estas fuentes.

El gran problema, es que ninguna de las dos opciones ha dado respuesta a las demandas de la ciudadanía. Ambos exponen en diferentes espacios una serie de buenas intenciones, pero carecen de una propuesta formal, donde se exprese cómo financiarán y cómo lograrán cumplir esas promesas.

Por ejemplo, Torres ha dicho que crearía una comisión gubernamental contra la corrupción, sin mencionar que tal entidad existe desde 2004, creada por Oscar Berger. Se trata de la Comisión Presidencial de Gestión Pública Abierta y Transparencia, a cargo del vicepresidente y que nunca ha tenido resultados evidentes porque funciona prácticamente sin presupuesto, apoyada por donaciones de programas internacionales.

En su discurso ante la Asociación de Gerentes de Guatemala, Giammatei también ofreció una comisión similar y agregó que funcionaría “detrás de la Casa Presidencial”. Justamente donde funciona la comisión ya citada, que data de 2004.

Torres también afirmó que podría retomar los “patrullajes combinados” entre la Policía Nacional Civil (PNC) y el Ejército, tema que ha sido ampliamente cuestionado desde los grupos de izquierda que podrían apoyarla.

En cuanto a promesas que podrían ser inviables, Giammattei no se queda atrás y afirmó que “replantearía instituciones como la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS) y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). Sin embargo, ambas acciones deberían pasar por la aprobación del Congreso. Y en este punto, Giammatei contaría con una bancada exigua, frente a los poco más de cincuenta legisladores de la UNE.

Ello, pese a que Giammatei asegura que su partido ya tiene un grupo de bancadas afines que podrían garantizar acuerdos positivos y añade que la UNE será cancelada por la ley.

Los puntos comunes entre ambos candidatos pueden resumirse en los siguientes:

  • Presidenciables que han ejercido puestos públicos de relevancia. Carlos Morales, de la UNE, fue Canciller en el actual gobierno y Guillermo Castillo fue viceministro de Trabajo.
  • Ambos rechazan el acuerdo migratorio firmado por el ministro de Gobernación.
  • Ninguno de los dos candidatos ha presentado su equipo de gobierno ni ha presentado un plan detallado de trabajo, incluyendo la viabilidad financiera.

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