Casi inmediatamente después del balotaje, el presidente electo, Alejandro Giammattei, dio a conocer la conformación de su gabinete, lo cual puede ser un riesgo en un país con escaso desarrollo democrático, afirma Mario Mérida. Entretanto, Ricardo Méndez Ruiz menciona “sería un motivo de preocupación que Dionisio Gutiérrez meta sus manos en la conformación del gabinete”.

Roxana Orantes Córdova

El triunfo de Giammattei se convirtió en tendencia apenas una hora después de cerradas las urnas y se consolidó poco antes de las diez de la noche. Sin señalamientos de irregularidades, el balotaje transcurrió pacíficamente.

Es un proceso donde según Mérida, “ganó el miedo y perdió Pelosi”. Según comenta, el temor a la instauración de un régimen similar a los de Cuba, Venezuela o Nicaragua, movilizó el voto urbano, así como el voto en el “corredor industrial” de la Costa Sur, a favor de Giammattei, a diferencia del voto por Sandra Torres, expresado en los departamentos más pobres. Esto debe ser un elemento que el nuevo mandatario considere, en términos de áreas muy pobres donde puede haber potenciales focos de conflicto, señala.

El gabinete anunciado por Giammattei estaría integrado de la siguiente manera:

  • Hugo Monroy, ministro de Salud Pública y Asistencia Social
  • Oscar Bonilla, ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentación
  • Raúl Romero, ministro de Desarrollo Social
  • Rafael Lobos, ministro de Trabajo y Previsión Social
  • Claudia Ruiz, ministra de Educación
  • Alberto Pimentel, ministro de Energía y Minas
  • Mario Rojas, ministro de Ambiente y Recursos Naturales
  • Álvaro González Ricci, ministro de Finanzas Públicas
  • Rafael Pineda, ministro de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda
  • Pedro Brolo, Ministerio de Relaciones Exteriores
  • Economía, Antonio Malouf

El ministro de la Defensa se designará hasta después de que Giammattei asuma la Presidencia. Otros nombramientos pendientes son Gobernación y Cultura y Deportes.

“Interesante, pero arriesgado”

Según Mario Mérida, “considero interesante que Giammattei se haya arriesgado a dar los nombres de algunos miembros de su futuro gabinete. Esto podría indicar que la integración del gabinete dejó de ser un ardid político y evidencia fortaleza, por una parte”.

Sin embargo, añade: “también puede ser una debilidad si la configuración de este grupo propuesto comenzara a cambiar. El anuncio del gabinete en sociedades más avanzadas es una expresión positiva, pero para el gobierno recién electo puede convertirse en un blanco de críticas, en una prueba de fuego donde existan constantes dudas y cuestionamientos sobre por qué fueron escogidas estas personas”.

Según Mérida, el hecho también es una ayuda para la transición y manifiesta una relación armónica con el actual gobierno, uno de los aspectos criticados por la ex candidata Sandra Torres.

“Quedan por venir diversas críticas y será Giammattei quien deberá mostrar la capacidad de mantener su propuesta original. Se espera una transición ordenada, donde los nuevos funcionarios puedan conocer más que datos, interioridades de cada ministerio”, dice.

Entre los factores que pueden ser adversos para la nueva administración, el analista recuerda que el próximo gobierno funcionará con presupuesto que será aprobado por el actual Congreso. Según explica, el presupuesto siempre ha sido un elemento de presión para los gobiernos.

Y en este aspecto, Giammattei necesitará un importante operador externo capaz de armonizar al Ejecutivo y el Congreso. “Recordemos que fue precisamente el Presupuesto General de la Nación el que exasperó a Jorge Serrano”, señala.

Además de este punto, en el cual sería ideal que el Gobierno considere un ente para negociar conflictos que baja aparejado al crecimiento económico, “En el país existen temas muy complejos, como la economía, que no podrán ser resueltos en cuatro años sino necesitan una planificación a largo plazo”, expresa Mérida.

Otra prueba que deberá superar Giammattei, probablemente la primera, dice Mérida, será la negociación con Joviel Acevedo y los sindicatos que lo avalan. Su carácter fuerte e irascible podría tornarse autoritario y en ese sentido, podría querer un gabinete no deliberante.

“Y necesita un gabinete que haga la labor de abogado del diablo. Podría tener serios problemas si no tiene un gabinete que sepa orientarlo en este momento, cuando empezará a demostrar su liderazgo”, concluye.

Primeras dudas sobre el gabinete

Méndez Ruiz expresa: “tuvimos cierta aprensión debido a la campaña masiva por el abstencionismo: Fue muy fuerte, muy bien orquestada y sin embargo no cuajó en relación a la segunda vuelta. Se habla de un fuerte abstencionismo, pero revisando los datos de elecciones anteriores podemos decir que se mantuvo en alrededor del 45% de comicios anteriores”.

Esto, pese a la campaña por el voto nulo o no asistencia, “fuerte, planificada de manera quirúrgica. En lo personal, me preocupaba mucho el voto a favor de Sandra Torres”.

En cuanto a la conformación del próximo gabinete, señala “identifico a Raúl Romero, quien si bien no perteneció a Encuentro por Guatemala, ha sido muy cercano a esta agrupación y de todos es conocida la estrecha relación entre Nineth Montenegro y Dionisio Gutiérrez”.

Y agrega: “sería un motivo de preocupación que Gutiérrez meta sus manos en el gabinete. Todo el país está pendiente de este tema. En cuanto a otros ministerios, lamentamos que no permanezcan funcionarios como Sandra Jovel y Enrique Degenhart. Esperamos que en el caso de Defensa, se respete la jerarquía militar”.

Sobre la situación de Sandra Torres, comenta: “automáticamente, desde que el TSE anunció los resultados, ella perdió el derecho de antejuicio. Corresponde al Ministerio Público cumplir la ley y pedir la aprehensión. Ojalá no se convierta en otra mancha para la gestión de Consuelo Porras y no se escape, como escapó Thelma Aldana”, finaliza.

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