Elizabeth Baltazar y su hermano Apolonio son dos jóvenes de San Marcos que residen en la capital. En este momento, su familia atraviesa una situación de alto riesgo, debido a las amenazas de muerte e intento de linchamiento por parte de un grupo comunitario que intenta apropiarse de una fracción de sus tierras para construir una autopista.

Roxana Orantes Córdova

En redes sociales circula un video en el cual una joven, visiblemente nerviosa, expresa los diversos vejámenes y abusos que su familia ha sufrido por parte de un grupo liderado por Pedro Baltazar y un grupo de líderes comunitarios, además de unas 200 personas del caserío El Salitre, Comitancillo, San Marcos.

Elizabeth Baltazar es quien, venciendo el temor se atrevió a dar su testimonio en redes sociales, ante la indiferencia de las autoridades que no han cumplido con proteger a esta familia, amenazada por toda una comunidad que pretende apropiarse de una parte de sus terrenos y han cometido varios hechos vandálicos, además de robo, allanamiento, abusos deshonestos y agresión física contra por lo menos tres miembros de la familia Baltazar Miranda.

Perspectiva logró contactarla para una entrevista. Llegó acompañada de su hermano mayor, quien también dio a conocer todos los hechos delictivos y abusos de este grupo comunitario contra su padre, Santos Baltazar Zacarías y toda su familia. Según dice, él y su esposa residen en la capital pero viven con temor constante por su pequeña hija, quien permanece junto con su abuela en la propiedad familiar.

Hace poco debieron sacar a su padre del caserío La Unión, donde nació y ha vivido siempre. Esto, por un intento de linchamiento y retención ilegal de don Santos y su hijo Abraham Baltazar Miranda, a quienes retuvieron en la auxiliatura del caserío El Salitre, donde bajo amenazas obligaron al padre a firmar un documento donde declara “no tener problemas por el camino”.

A diferencia de una organización criminal, los grupos criminales están constituidos por más de dos personas que se unen para cometer hechos delictivos. En el caso que afecta a la familia Baltazar es pertinente hablar de un grupo criminal, puesto que estas personas, en su afán de despojar a esta familia de una porción de terreno, han cometido más de un delito. Lo increíble del caso, es que las autoridades no han tomado acciones inmediatas y que los vándalos siguen amedrentando a los miembros de esa familia que permanecen en su casa, mientras los que residen en la capital, viven en un permanente estado de temor y zozobra.

¿Cómo se han desarrollado estos hechos, Elizabeth?

Grupo destruyendo la cerca de los Baltazar

El caso inició en mayo del año pasado, cuando este grupo de personas comenzó a realizar ampliaciones en el camino vecinal que atraviesa el terreno de mi familia.

Mi padre nunca negó el derecho de paso a los vecinos de la comunidad, pero ellos se consideraron con derecho a ampliarlo. Mi papá invirtió Q12 mil en postes y alambrada para cercar nuestra vivienda y dejar el paso libre, pero ellos destruyeron la cerca y además llevaron maquinaria pesada. Alrededor de doscientas personas entraron al terreno familiar y amedrentaron a mi madre, quien estaba sola con niños de la familia.

 Apolonio, ¿cómo se da el secuestro e intento de linchamiento de su padre?

Cuando estas personas, dirigidas por líderes comunitarios, llegaron a nuestra propiedad, se llevaron a mi padre y a mi hermano. Los encerraron en la auxiliatura de El Salitre y ahí los obligaron a firmar un documento donde mi padre dice que no tiene reclamos ni problemas por el camino.

Se dice que estas personas pretenden hacer ahí una carretera de dos vías, pero es nuestro terreno. Tienen derecho al paso, al camino vecinal, pero no pueden construir una obra de ese tipo en propiedad privada.

¿Cómo han reaccionado las autoridades, Elizabeth?

Lamento decir que se han mostrado indiferentes. Tuvimos que buscar una abogada de otro departamento. Más de una autoridad nos ha dicho que no hay nada más que hacer, porque mi padre firmó el documento reconociendo que no hay problemas. Sin embargo, cuando él firmó esto, se encontraba seriamente golpeado, mientras otro grupo cercaba nuestra vivienda, donde mi madre se tuvo que encerrar con los niños porque todo el terreno estaba rodeado de hombres armados con machetes y palos.

Los agresores nos compensaron con Q1 mil por los golpes recibidos por mi padre, aunque gastamos más de Q3 mil en medicinas, llevándolo a un hospital público. Y los jueces han dicho que ya aceptamos, que eso quedará ahí.

¿Usted ha sufrido alguna agresión directa?

Rolando y Carlos Baltazar, además de Javier Díaz y otros hombres de ese grupo, me robaron Q5 mil de mi trabajo y me manosearon. La fiscal del Ministerio Público Leslie Medina me dijo: “no te violaron, no ha pasado nada”. Sin embargo, además del robo, ellos cometieron un abuso deshonesto en mi contra que debiera ser penalizado por la ley.

Sentimos como si para nosotros no existiera la justicia y hemos llegado a pensar que este grupo de El Salitre tiene algún vínculo muy poderoso, porque ninguna autoridad toma en cuenta nuestro reclamo.

Apolonio, ¿cuál es su conclusión de todo esto?

Considero que es terrorismo y le pido al presidente Alejandro Giammattei que tome medidas. También le pido justicia a las autoridades pertinentes: jueces, fiscales, Policía Nacional Civil y Ejército.

Considero que detrás de la construcción de esta obra podría haber algo ilícito. Ellos dicen que están construyendo una autopista con dinero que sus familiares les mandan de Estados Unidos, pero es evidente que hay algo raro en esa inversión tan considerable y en la impunidad con la que esta gente está actuando.

Pedimos a las autoridades que acudan a estos dos caseríos para verificar la situación y comprueben si existen autorizaciones oficiales para construir una carretera que atraviesa nuestra propiedad.

También pedimos que terminen las amenazas en nuestra contra, así como los actos de violencia contra los familiares que están allá, especialmente nuestros niños.

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