Dentro de once días, los guatemaltecos acudirán a votar por el nuevo binomio presidencial. Sin embargo, la desinformación y la incertidumbre siguen siendo las dos características principales en la elección 2019, calificada por más de un analista como “la peor desde 1986. Hasta el momento, el pleno de magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), no se ha pronunciado oficialmente sobre con qué criterio abordarán el conteo de los votos nulos, lo que motiva dudas y especulaciones en la opinión pública.

Roxana Orantes Córdova

“Debemos exigir una postura oficial del pleno de magistrados. La incertidumbre que se está viviendo en torno a varios aspectos del proceso electoral”, dice Edgar Ortiz, director del área jurídica de la fundación Libertad y Desarrollo.

La inundación del centro de cómputo ubicado en el parque de la Industria, a raíz de la lluvia torrencial durante la tarde, parece una alegoría del caos o por lo menos, de la impresión caótica que esta elección transmite a la mayor parte de ciudadanos.

Uno de tantos ejemplos que ilustran este caos es el siguiente: aproximadamente a las tres de la tarde de hoy, el vocero del TSE, Luis Gerardo Ramírez, dijo a Perspectiva que las papeletas presidenciales ya se están imprimiendo y que en estas no aparecerán Thelma Aldana, Zury Ríos, Mauricio Radford y Edwin Escobar.

Según el TSE, las últimas papeletas que se imprimen son las de los binomios presidenciables. Sin embargo, aproximadamente a las cinco de la tarde de hoy, los medios radiales informaron que la CSJ denegó “provisionalmente” el amparo al candidato a diputado por el Parlacen Paul Briere y minutos después, se conoció que les había denegado en definitiva, los amparos a Jafeth Cabrera (hijo) y a Samuel Morales, hermano del Presidente.

No está claro si esto implicará cambios en las papeletas para la elección de diputados o si estas están impresas. En cualquier caso, si las últimas en imprimirse son las presidenciables, se supondría que las de otros cargos ya debieran estar listas.

La presidenta del TSE, María Eugenia Mijangos, dijo a los medios que se eliminaría el nombre de Briere de las papeletas y seguramente, lo mismo sucederá con otros candidatos cuestionados. Entonces, la pregunta es: ¿este año imprimirán antes las papeletas para votar a presidente, o se repetirá la impresión de las papeletas para otros cargos de elección?

Similar confusión caracteriza casi todos los elementos que constituyen este proceso electoral y el criterio con el que se definirá el cómputo del voto nulo, tema que todavía no está totalmente claro.

Un silencio que provoca incertidumbre

Según una publicación electrónica del TSE creada para informar a la ciudadanía, los votos se dividen de la siguiente manera:

Válidos: obtenidos por cada organización participante. En estos está claramente marcado claramente el símbolo elegido.

Nulos: no están marcados claramente; el signo abarca más de una planilla o la papeleta contiene dibujos, mensajes o signos ajenos al proceso. Puede ser una decisión del votante o producto de un accidente.

En blanco: papeletas utilizadas pero sin ningún signo o marca.

Inválidos: no están consignados en la junta receptora a la que corresponden o revelan la identidad del votante.

Los votos válidamente emitidos son la sumatoria de los votos válidos, nulos y en blanco. Según la ley electoral vigente, si los votos nulos superan el 50 por ciento del total de los votos válidamente emitidos, “El TSE acordará y declarará en única instancia la nulidad de las elecciones en donde corresponda y se repetirán estas, por única vez”.

El constitucionalista Mario Fuentes Destarac plantea en una columna de opinión que existe la duda sobre si el voto nulo es un sufragio válidamente emitido y enfatiza:

“Debido a la pésima redacción de la norma indicada, se da pie a dos interpretaciones: (i) la que sostiene que el voto nulo tiene valor únicamente para los efectos de determinar si se debe repetir o no la votación, por lo que no debe contabilizarse para establecer los porcentajes de votación que hubieren obtenido los candidatos u opciones del total de los votos positivos o afirmativos emitidos; y (ii) la que asume que debe darse valor a los votos nulos tanto para determinar si se debe o no repetir la elección, así como para calcular los porcentajes de los votos positivos o afirmativos obtenidos por los candidatos u opciones”.

Según Fuentes, los criterios de interpretación son de especial relevancia en la elección presidencial, porque la segunda vuelta solamente se realizará si ninguno de los dos candidatos alcanza mayoría absoluta. En su columna, el constitucionalista agrega que es la Corte de Constitucionalidad, por la vía del amparo, y no la autoridad electoral, la que deberá determinar cuál de los dos criterios interpretativos debe prevalecer.

Y concluye su columna afirmando que si la sumatoria de votos nulos no alcanza la mitad más uno de los votos válidamente emitidos, y la CC decidiera que no cuenta para calcular los porcentajes de votos para los presidenciables, “dicho sufragio puede favorecer indirectamente para que un hipotético candidato populista indeseable se acerque a la mayoría absoluta en primera vuelta. En este caso el voto nulo no sería una oportunidad, sino que se tornaría en una amenaza”.

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